Hilda María Horovitz, quien fuera pareja del arrepentido chofer Oscar Centeno, realizó declaraciones impactantes durante su testimonio en el juicio relacionado con el caso de los cuadernos. En una audiencia reciente, Horovitz aseguró que nunca tuvo acceso al contenido de las anotaciones que Centeno guardaba en su hogar y que se sintió utilizada por él, al afirmar que lo había empleado como un 'testaferro'. Estas afirmaciones surgen en un contexto donde se espera que cada testimonio contribuya a esclarecer un caso que ha captado la atención de la opinión pública y que involucra a altos funcionarios y empresarios del país.
Durante su declaración, Horovitz relató que Centeno era meticuloso en sus anotaciones, comentando que el chofer le había mencionado que escribía los cuadernos como una forma de protegerse en caso de perder su empleo. Sin embargo, reiteró que nunca se interesó en leer el contenido de esos documentos, los cuales encontró de manera fortuita en un ropero. Su testimonio pone en evidencia una relación marcada por la violencia, ya que Horovitz expuso que había sufrido maltratos físicos a manos de Centeno, lo que la llevó a tomar la decisión de denunciarlo ante la justicia.
La expareja de Centeno también recordó su primera aparición en los tribunales de Comodoro Py en noviembre de 2017, donde su intención primordial era perjudicar al chofer por los abusos que había padecido durante su relación. En aquella ocasión, se presentó con la esperanza de que su testimonio pudiera contribuir a que se hiciera justicia, aunque no estaba completamente segura si había mencionado los cuadernos en su declaración inicial. Este aspecto añade un grado de complejidad a su testimonio, ya que su memoria sobre los detalles se muestra algo fragmentada.
Horovitz subrayó que nunca tuvo conocimiento de la existencia de bolsos llenos de dinero que supuestamente estarían relacionados con Centeno, lo cual genera dudas sobre la veracidad de ciertos elementos que han circulado en torno al caso. A pesar de haber tenido acceso a documentación personal y cuadernos de Centeno, se mantiene firme en su afirmación de que nunca leyó lo que en ellos estaba escrito, lo que podría interpretarse como una estrategia de defensa ante la presión mediática y judicial.
Su decisión de no aceptar ingresar al programa de 'arrepentidos' fue otro punto destacado en su testimonio. Horovitz argumentó que su responsabilidad hacia su perro fue una de las razones que la llevaron a rechazar esta oferta, lo que ha sido objeto de especulación en los círculos judiciales. Esto genera preguntas sobre las motivaciones detrás de su testimonio y si realmente se siente cómoda compartiendo su experiencia con la justicia, considerando los riesgos que esto podría implicar.
El testimonio de Hilda María Horovitz se suma a una serie de audiencias que están llevando a cabo en el marco del caso de los cuadernos, que ha puesto de manifiesto un entramado de corrupción y sobornos que ha involucrado a políticos y empresarios en Argentina. A medida que avanza el juicio, la figura de Centeno y sus anotaciones siguen siendo objeto de análisis y debate, mientras la justicia intenta desentrañar la complejidad de un caso que ha sacudido los cimientos de la política argentina.
Las audiencias continúan y se espera que cada testimonio aporte nuevas luces sobre los acontecimientos que rodearon el caso. La figura de Hilda Horovitz se erige como un testimonio crucial, aunque su relato pone de manifiesto las contradicciones y el dolor de una relación marcada por la violencia y el abuso, en un contexto donde la verdad todavía parece estar en proceso de revelarse.



