La situación de los residentes del complejo Estación Buenos Aires, ubicado en el barrio de Parque Patricios, ha vuelto a ser crítica tras una nueva evacuación de emergencia que se llevó a cabo este martes. Este episodio se produce apenas cinco días después de que la Justicia permitiera el retorno de algunos habitantes a sus hogares, generando una ola de incertidumbre y temor entre los vecinos. La alarma se activó cuando una ventana se dobló hacia el interior de uno de los departamentos, lo que provocó la rotura de los cristales y encendió nuevamente las alertas sobre la seguridad estructural de la torre A, sector 2.
Este complejo de viviendas había sido objeto de atención mediática y judicial desde el derrumbe que tuvo lugar el 3 de marzo, lo que obligó a las autoridades a evaluar exhaustivamente la estabilidad de la edificación. Desde ese momento, los residentes han expresado su preocupación por las condiciones de seguridad, especialmente tras la reciente reactivación de la ocupación en algunas unidades. La situación se tornó aún más tensa con la nueva evacuación, que dejó a doce familias nuevamente en la calle, mientras aguardaban una respuesta clara sobre el futuro de sus hogares.
Fabiano Perotto, uno de los afectados por el colapso anterior, compartió su desazón al relatar que muchos vecinos ya habían comenzado a regresar a sus departamentos cuando se produjo la nueva advertencia. “La noticia sigue”, expresó Perotto, reflejando el sentimiento de frustración que permea entre los residentes. Las autoridades, al detectar que la tirantería metálica presentaba un deterioro preocupante, optaron por resguardar a los ocupantes y solicitaron la intervención de un arquitecto de la Guardia de Auxilio para evaluar la estructura del edificio.
La reciente evacuación se produjo en un contexto de decisiones contradictorias por parte de la Fiscalía PCyF 31, que había autorizado un retorno parcial y progresivo para algunas familias en base a inspecciones técnicas. Sin embargo, esta medida no significaba una habilitación total del complejo, ya que la zona afectada por el derrumbe anterior continuaba prohibida para el ingreso, lo que añade un nivel de complejidad a la ya difícil situación que viven los residentes. La Policía de la Ciudad se encargó de controlar el acceso, verificando la identidad y el vínculo de quienes intentaban ingresar a sus hogares.
El complejo Estación Buenos Aires ha estado en el centro de una tormenta de críticas y preocupaciones, no solo por el riesgo estructural existente, sino también por la falta de claridad en los procedimientos de seguridad y las decisiones de las autoridades. La comunidad ha estado en vilo, enfrentando la angustia de no saber si podrán regresar a la normalidad o si deberán buscar soluciones alternativas en un contexto de creciente incertidumbre. La situación es un recordatorio de la importancia de la supervisión y el mantenimiento en edificaciones de gran densidad poblacional.
A medida que se espera un pronunciamiento definitivo sobre la seguridad del complejo, los vecinos continúan lidiando con la inestabilidad de su entorno. La falta de respuestas claras por parte de las autoridades y la reiteración de situaciones de riesgo han generado un clima de desconfianza que podría tener repercusiones a largo plazo en la comunidad. La historia de Estación Buenos Aires es un ejemplo palpable de cómo un problema estructural puede afectar la vida cotidiana de cientos de familias, subrayando la necesidad urgente de una intervención efectiva y responsable por parte de las autoridades competentes.



