El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, expresó este martes el firme compromiso de su país con la estabilidad de Haití, que se encuentra en medio de una crisis compleja y prolongada. Durante su visita oficial a la República Dominicana, el canciller español hizo hincapié en la necesidad urgente de erradicar la violencia generada por las bandas armadas que han desbordado la situación en la nación caribeña.
En declaraciones a la prensa, Albares delineó un enfoque en tres fases para abordar la crisis en Haití: primero, la eliminación de las bandas armadas; segundo, el establecimiento de la estabilidad en el país; y finalmente, el fomento de su desarrollo socioeconómico. Este marco refleja no solo la gravedad de la situación, sino también la estrategia que España y la República Dominicana están adoptando para trabajar en conjunto en esta problemática.
Albares subrayó que España ha mantenido una presencia constante en Haití, siendo uno de los pocos países que no ha cerrado su embajada en el territorio. "Nuestra cooperación ha buscado siempre ser efectiva cuando las circunstancias lo han permitido", declaró el ministro, resaltando la importancia de su apoyo a la región, especialmente en tiempos de crisis. En ese contexto, se reunió con su homólogo dominicano, Roberto Álvarez, para discutir de manera conjunta los desafíos que enfrenta Haití.
La situación en Haití se ha deteriorado considerablemente en el último año, con el dominio de las bandas armadas extendiéndose más allá de la capital, Puerto Príncipe, hacia otras regiones como los departamentos de Centro y Artibonite. Este incremento de la violencia ha llevado a un alto nivel de inseguridad, afectando no solo a la población civil, sino también a las actividades económicas y a la operatividad de las fuerzas de seguridad y grupos de autodefensa en el país.
Desde el 1 de marzo de 2025 hasta el 15 de enero de este año, las estadísticas oficiales reportan un desgarrador saldo de 5.519 muertes y 2.608 heridos, lo que ilustra la magnitud de la crisis humanitaria que enfrenta Haití. Estos números ponen de manifiesto la urgencia de una respuesta internacional coordinada y efectiva, a la que España se ha comprometido, aunque con un enfoque diferente al que se había discutido anteriormente.
Con la llegada de una nueva Fuerza de Supresión de Pandillas, conformada por efectivos de diversas partes del mundo, el gobierno español se muestra dispuesto a contribuir, ya sea a través de apoyo económico o mediante la participación en el ámbito policial. Albares señaló que, aunque la misión vigente no es del todo comparable a las propuestas anteriores, España está abierta a colaborar en ambas áreas, reafirmando su interés en estabilizar la región y garantizar un futuro más seguro para los haitianos.
El panorama en Haití exige un compromiso sostenido por parte de la comunidad internacional, y España parece decidida a jugar un papel activo en este escenario. La cooperación con la República Dominicana será fundamental para implementar estrategias efectivas que permitan abordar no solo la violencia inmediata, sino también las causas estructurales que perpetúan la crisis en el país.



