En una reunión reciente en Croacia, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, realizó un llamado a sus colegas de los países mediterráneos de la Unión Europea para que se extienda la prohibición de las narcolanchas en toda la región. Este pedido es parte de una estrategia más amplia destinada a fortalecer la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, fenómenos que han cobrado un alarmante protagonismo en las últimas décadas. La propuesta se presentó en el marco de la reunión del MED9, un foro que agrupa a naciones del sur de Europa con intereses comunes en materia de seguridad y migración.

Grande-Marlaska enfatizó que la implementación de una prohibición a nivel europeo podría ser un paso decisivo para desactivar el uso de lanchas rápidas, que son frecuentemente utilizadas por organizaciones criminales para el tráfico de drogas. Además, sugirió que esta reglamentación debería abarcar otras prácticas relacionadas, como el suministro ilegal de combustible en alta mar, que facilita la operatividad de estas embarcaciones. Su intervención destaca la necesidad urgente de abordar el narcotráfico de manera colaborativa, dado que se trata de un problema que trasciende las fronteras nacionales y requiere soluciones integradas y coordinadas.

El ministro español recordó que España estableció la prohibición de este tipo de embarcaciones en 2018, lo que subraya la experiencia del país en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, Grande-Marlaska subrayó que la magnitud de este desafío exige una respuesta que no puede ser limitada a las capacidades de un solo país, sino que debe ser un esfuerzo conjunto a nivel europeo. En este sentido, su intervención no solo abordó la problemática inmediata de las narcolanchas, sino que también planteó un enfoque más amplio sobre la seguridad marítima y la protección de las fronteras externas de la UE.

El MED9, que incluye a naciones como Chipre, Croacia, Eslovenia, Francia, Grecia, Italia, Malta y Portugal, se centró en los retos que enfrentan los países del sur de Europa, que van desde la migración irregular hasta la necesidad de reforzar la seguridad en sus costas. Durante la reunión, los ministros discutieron la importancia de mantener una vigilancia constante sobre la seguridad marítima, con un enfoque particular en el combate al narcotráfico a través de vías marítimas. Este aspecto se vuelve crucial en un contexto donde el crimen organizado se ha sofisticado, utilizando nuevas tecnologías y métodos para evadir la ley.

Grande-Marlaska también expresó su agradecimiento a los países socios por las condolencias recibidas tras la reciente muerte de dos guardias civiles en Huelva, quienes perdieron la vida durante una operación de persecución de una narcolancha. Este trágico incidente resalta la urgencia de una respuesta concertada frente a una amenaza que se ha convertido en un fenómeno transnacional, integrándose en las cadenas logísticas globales del narcotráfico. La colaboración internacional y el intercambio de inteligencia son elementos clave en esta lucha, que no solo se limita a la interceptación de embarcaciones, sino que también abarca una estrategia más amplia de prevención y control.

La reunión culminó con la adopción de una declaración conjunta que reafirma el compromiso de los países del MED9 para gestionar de manera eficaz sus fronteras exteriores y aplicar el Pacto de Migración y Asilo, que entrará en vigor el próximo 12 de junio. En este marco, se acordó intensificar la protección de puertos secundarios y ríos, así como promover el uso de tecnologías avanzadas para la vigilancia y el intercambio de información. Así, los estados participantes se comprometen a adoptar un enfoque más integral y eficaz frente al narcotráfico, en un contexto donde la inseguridad y el crimen organizado son desafíos cada vez más complejos.