Emerenciano Sena, el dirigente social que fue condenado a prisión perpetua por su participación en el femicidio de Cecilia Strzyzowski, ha brindado una reveladora entrevista desde su celda. En este diálogo, Sena reafirmó su inocencia, cuestionó la validez del juicio que lo llevó a la condena y defendió a su hijo César, a quien considera víctima de un proceso judicial influenciado por intereses políticos. Estas declaraciones han generado un intenso debate sobre la justicia y la percepción pública en un caso que ha mantenido a la sociedad argentina en vilo.

A través de una conversación con un periodista de una publicación especializada, Sena no escatimó en críticas hacia la investigación que culminó con su condena. Aseguró que la fiscalía no logró presentar pruebas que demostraran su implicación en el crimen, afirmando que su condena fue el resultado de un “hartazgo social” en lugar de un análisis detenido de las evidencias. "Soy inocente porque nunca hice nada. No hay prueba que rompa mi inocencia", insistió, desafiando la narrativa oficial.

Al ser consultado sobre la culpabilidad de su hijo César en el asesinato de Cecilia Strzyzowski, Sena prefirió no emitir juicios definitivos. “Supongamos que fue un hecho criminal, estoy de acuerdo en que se castigue al responsable, pero a mí me condenaron sin que nada en el expediente me involucre”, argumentó. Esta postura deja entrever la complejidad de los vínculos familiares en medio de un escándalo judicial que ha conmocionado a la opinión pública.

En relación al femicidio, el dirigente se mostró evasivo al abordar los eventos del 2 de junio de 2023, el día en que Cecilia desapareció. “No puedo decir nada porque no sé nada”, afirmó, reiterando que la versión oficial carece de fundamentos sólidos. Además, criticó la forma en que la fiscalía construyó su argumento, describiéndola como una narrativa confusa que no se plasmaría en la sentencia, lo que subraya su descontento con la forma en que se llevó a cabo el proceso judicial.

Sena también dirigió su descontento hacia el sistema judicial de Chaco y el funcionamiento del juicio por jurados. Aseguró que la decisión del jurado fue influenciada por la presión social y política, planteando serias dudas sobre la imparcialidad del veredicto. “Me condenaron por un grupo de doce personas que no tienen conocimiento de justicia y que fueron llevadas a condenarme bajo un clima de descontento social”, expresó, lo que invita a reflexionar sobre el rol de la opinión pública en los procesos judiciales.

En otro aspecto, el dirigente se refirió al estado de salud de su hijo, quien también cumple una condena por el mismo caso. Reveló que César enfrenta serios problemas de salud mental, lo que añade una capa de preocupación a la familia. “Está mal, necesita atención, cada vez está peor”, comentó, al tiempo que enfatizó que nunca escuchó a su hijo admitir haber cometido el crimen. Esto plantea interrogantes sobre la salud mental de los involucrados y el impacto del entorno carcelario en su bienestar.

Por último, Emerenciano Sena compartió que mantiene una buena relación con Marcela Acuña, quien también fue condenada como partícipe del femicidio. A pesar de la situación que los separa, declaró que continúan manteniendo contacto, lo que refleja los lazos familiares que persisten incluso en medio de la adversidad. Esta situación invita a un análisis más profundo sobre cómo las relaciones interpersonales se ven afectadas en el contexto de condenas penales y el impacto emocional en todas las partes involucradas.