El ministro de Justicia de Perú, Ernesto Álvarez, planteó este martes la posibilidad de construir cárceles de mínima seguridad con características similares a las del modelo aplicado en El Salvador. La propuesta forma parte de las medidas que analiza el Gobierno de Keiko Fujimori para enfrentar la sobrepoblación penitenciaria y reforzar la seguridad en los establecimientos carcelarios.

Álvarez sostuvo que podrían levantarse penales “tipo hangar” para alojar a personas privadas de la libertad que no representen un “peligro social”. Según explicó, esos internos deberían poder trabajar durante el día y acceder a beneficios penitenciarios que les permitan reducir sus condenas y contar con una salida laboral una vez recuperada la libertad.

En cambio, el funcionario consideró que los presos de alta peligrosidad y quienes hayan cometido “delitos de sangre” deben permanecer en los grandes penales ya construidos para garantizar un alto nivel de seguridad. Afirmó que esas personas no deberían recibir beneficios penitenciarios y tendrían que cumplir regímenes “sumamente estrictos”, con restricciones severas para las visitas. El ministro sostuvo que la separación entre internos violentos y no violentos no se aplica actualmente de manera efectiva en las cárceles peruanas.