Un trágico suceso ha conmocionado a la sociedad uruguaya tras el hallazgo del cuerpo de Jonathan Correa, un adolescente de 15 años. La noche del viernes, el joven tuvo una acalorada discusión con su padre, Jonathan Calero, de 37 años, quien lo agredió severamente utilizando un cable. Esta violenta escena tuvo lugar en su habitación, mientras su madre y su hermana de nueve años se encontraban en otra parte de la casa. Al finalizar la golpiza, Calero le ordenó a su hijo que se fuera a dormir, sin saber que esa sería la última vez que lo vería con vida.
Durante la madrugada, entre las dos y las tres, Calero regresó al cuarto de su hijo y se encontró con que Jonathan no reaccionaba, sin signos vitales. En lugar de buscar ayuda, optó por cargar el cuerpo y abandonarlo en una cuneta cercana. Cuando su esposa se despertó y notó la ausencia del chico, ambos comenzaron a buscarlo. Fue entonces cuando Calero confesó la ubicación del cuerpo, pero los esfuerzos por reanimarlo resultaron infructuosos; el adolescente ya había fallecido.
Las declaraciones iniciales de Calero indicaron que el joven podría haberse caído de un puente cercano, según lo informado por la fiscalía. Este caso ha generado una ola de indignación y tristeza en Uruguay, especialmente tras revelarse que la UTU, la institución educativa a la que asistía Jonathan, había denunciado en el pasado que el chico sufría violencia familiar, aunque la denuncia nunca fue atendida adecuadamente por las autoridades. La justicia ha decidido imputar a Calero por homicidio agravado y violencia doméstica, en un contexto que ha llevado a una reflexión profunda sobre la protección de menores en situaciones de abuso.
Los compañeros de Jonathan lo describieron como un chico tímido y reservado, a pesar de ser considerado un buen alumno y querido por sus pares. Sin embargo, también notaron signos de violencia en su cuerpo, como moretones que el joven intentaba ocultar. Las pericias forenses confirmaron la existencia de múltiples lesiones, lo que llevó a la fiscalía a concluir que la causa de muerte fue el resultado de los golpes sufridos. Este caso lamentablemente pone de relieve la urgente necesidad de abordar la violencia doméstica y proteger a aquellos que no pueden hacerlo por sí mismos.



