La muerte del joven afroamericano Laquan McDonald, de solo 17 años, ocurrida en un encuentro con la Policía de Chicago, tomó un giro inesperado trece meses después del trágico suceso. Inicialmente, las autoridades consideraron que se trataba de un homicidio justificado, sin embargo, la presión pública y la aparición de un video oculto revelaron una realidad muy distinta a la versión oficial presentada por la policía.

El incidente tuvo lugar la noche del 20 de octubre de 2014, cuando la policía fue alertada sobre un joven que aparentemente estaba intentando abrir vehículos en un estacionamiento. Según el informe policial, McDonald portaba un cuchillo y, al ser confrontado por los oficiales, se mostró agresivo, lo que llevó al oficial Jason Van Dyke a abrir fuego. La narrativa sostenía que el joven había amenazado al policía, lo que justificaba el uso de la fuerza letal.

Sin embargo, el video de la cámara de seguridad que emergió posteriormente mostró que McDonald se alejaba de los agentes y no representaba una amenaza inminente. A pesar de que el joven recibió 16 disparos y el informe indicaba múltiples heridas en su cuerpo, la fiscal estatal del condado de Cook, Anita Álvarez, decidió no presentar cargos penales contra Van Dyke. Este caso subraya la controversia en torno al uso de la fuerza por parte de las fuerzas del orden y ha generado un amplio debate sobre la justicia racial en Estados Unidos.