Martina Coni accede a la página web de la Fiscalía de Santa Elena, en Ecuador, para verificar el estado del expediente relacionado con el asesinato de su hermana. Con un nudo en la garganta, ingresa el número de caso y revisa cada detalle judicial. Si no encuentra irregularidades, anota los apellidos de los condenados. Su objetivo es asegurarse de que continúen en prisión, sin beneficios que puedan acortar sus penas. Cuando el sistema confirma que todo se mantiene igual, siente un alivio momentáneo que se disipa al inicio de un nuevo mes, cuando debe repetir el proceso.
La pérdida de su madre en mayo de 2018 marcó un nuevo capítulo en la vida de Martina, la menor de cinco hermanos. Antes de fallecer, su madre le había pedido que, si alguna vez había algo más que hacer en la lucha por justicia, lo hiciera. Consciente de que la investigación por el doble femicidio de su hermana María José y de Marina Menegazzo siempre estará incompleta, Martina decidió no rendirse.
El trágico suceso ocurrido en febrero de 2016 generó una profunda conmoción en ambos países, Argentina y Ecuador. Las dos amigas mendocinas fueron víctimas de un brutal crimen que involucró drogas, secuestro y abuso. A pesar de la distancia, Martina sigue vigilando el destino de los tres hombres condenados por el crimen, mientras que Paula Menegazzo, hermana de Marina, reflexiona sobre el duro proceso de recordar esos días. La violencia de género sigue siendo un tema candente en Ecuador, que en ese año registró 56 femicidios, un número que las organizaciones sociales consideran aún mayor.
Ambas mujeres, enfrentando sus duelos de maneras diferentes, continúan la lucha por justicia, buscando respuestas a preguntas que parecen no tener fin. La memoria de sus seres queridos perdura, y con ella, la determinación de que tales atrocidades no queden impunes.


