La escalofriante historia del asesinato de Omar Rendón, un conductor de aplicación colombiano, ha dejado al descubierto una trama de engaño y violencia que se gestó en las redes sociales. La investigación, llevada a cabo por la Fiscalía, ha revelado detalles escalofriantes sobre cómo los acusados, Agustina Ellero y Ezequiel Rodríguez, urdieron un plan macabro que culminó en un crimen brutal. El caso, que ha conmocionado a la comunidad de Santa Fe, se centra en una cita aparentemente inocente que se transformó en una escena de horror.

Los elementos de la trama comenzaron a desenredarse cuando el fiscal Aquiles Balbis presentó la cronología de los eventos que llevaron a la muerte de Rendón. En un intercambio de mensajes por WhatsApp, Ellero contactó al chofer y acordó un encuentro en su departamento de San Lorenzo, una cita que inicialmente se había programado para el 25 de marzo. Sin embargo, la situación se tornó peligrosa cuando, tras varios intentos fallidos de encontrarse, finalmente se concretó el encuentro en la madrugada del 26 de marzo, donde la pareja ya había preparado el escenario para llevar a cabo su oscuro propósito.

A las 4:40 de la mañana del 26 de marzo, Rendón llegó al departamento en su Fiat Siena rojo, sin imaginar el destino que le esperaba. Una vez dentro, fue recibido por Ellero, quien lo hizo pasar, mientras que Rodríguez, que aguardaba oculto, lo atacó sorpresivamente con un martillo. Este brutal ataque dejó al chofer con múltiples fracturas y lesiones severas, lo que evidencia la violencia desmedida que se desató en esos momentos fatídicos.

La situación se tornó aún más trágica cuando, tras el ataque inicial, Rodríguez asfixió a Rendón, asegurándose de eliminar cualquier posibilidad de que el chofer pudiera ser un testigo del crimen. Esta acción, según las autoridades, fue un intento deliberado de encubrir el asesinato, lo que revela la premeditación detrás de sus actos. Los acusados, en un intento por obtener ganancias económicas, también accedieron a sus pertenencias, robando dinero y teléfonos celulares, además de forzar a la víctima a proporcionar las contraseñas de sus cuentas.

La investigación reveló que tras consumar el crimen, Ellero y Rodríguez se deshicieron del cuerpo y del auto de Rendón en un intento por borrar las evidencias. Abandonaron el cadáver en una zona rural cercana al Parque Industrial de Roldán y ocultaron el vehículo en Ricardone, despojándolo de sus patentes y batería. Este comportamiento refleja una frialdad inquietante y un claro intento de deshacerse de cualquier prueba que pudiera incriminarlos.

El descubrimiento del cuerpo de Rendón no se produjo hasta días después, cuando Ellero, en un giro inesperado, se presentó en la policía y confesó la ubicación del cadáver. Las investigaciones posteriores, que incluyeron pericias en el departamento de Echeverría al 100, ofrecieron pistas cruciales que apuntan a la culpabilidad de la pareja. La comunidad se encuentra aún en estado de shock, mientras las autoridades continúan su labor para esclarecer todos los aspectos de este caso escalofriante que ha sacudido a la región.