La ciudad de La Plata fue escenario de un violento intento de robo que terminó con un delincuente muerto y otro detenido. El hecho ocurrió el miércoles en la intersección de las calles 476 y 477, cuando dos individuos a bordo de una motocicleta Honda GLH intentaron asaltar a un agente de la Policía Federal Argentina que se dirigía a prestar servicio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este incidente ha desatado un profundo análisis sobre la seguridad en la región y el accionar de las fuerzas policiales ante situaciones de riesgo.
En medio de la investigación, la Justicia ha formalizado la detención del cómplice del ladrón abatido, quien se encuentra internado bajo custodia policial en el Hospital San Roque de Gonnet. Este individuo, identificado como L. P., de 26 años, enfrenta cargos por “tentativa de robo agravado por el uso de un arma de utilería”, según lo informado por la fiscal Eugenia Di Lorenzo. Este episodio ha puesto de manifiesto la complejidad de los delitos relacionados con el robo y la inseguridad que afecta a la población.
El delincuente fallecido ha sido identificado como Axel Maximiliano Mancilla Obando, de 18 años. Mientras que Mancilla Obando no contaba con pedidos de captura ni medidas judiciales activas, su cómplice, L. P., presenta un historial delictivo notable, con antecedentes que complican aún más su situación legal. De acuerdo con los informes, este último había tramitado un expediente de libertad que se encontraba activo, lo que genera interrogantes sobre la eficacia del sistema judicial en el seguimiento de casos de reincidencia.
El incidente se produjo cuando los asaltantes, en un intento de emboscar al policía, realizaron una maniobra en “U” para posicionarse detrás de él. Equipados con una réplica de una pistola calibre nueve milímetros, intimidaron al agente, lo que provocó que este perdiera el control de su motocicleta y cayera al suelo. En ese momento, el policía, actuando en defensa propia, disparó su arma reglamentaria Glock calibre .9 milímetros, alcanzando a ambos delincuentes, lo que resultó en la muerte de Mancilla Obando y la herida de L. P.
La respuesta policial fue rápida, y los efectivos se hicieron presentes en la escena para recolectar testimonios y evidencias. El sargento de 53 años, que sufrió el ataque, relató que había sido abordado por los motochorros mientras se trasladaba a cumplir con su deber. Este testimonio, junto con las grabaciones de las cámaras de seguridad del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de La Plata, ha sido fundamental para esclarecer los hechos y determinar la secuencia de lo que ocurrió.
La situación ha generado un debate sobre el uso de armas en situaciones de defensa personal y la necesidad de una revisión de los protocolos de actuación en la policía. Los habitantes de La Plata se encuentran preocupados por la creciente inseguridad y los métodos utilizados por los delincuentes, que a menudo son cada vez más audaces. Este caso particular resalta la importancia de la colaboración entre las fuerzas de seguridad y la justicia para garantizar la seguridad de la comunidad y prevenir futuros incidentes de este tipo.



