En un nuevo episodio de violencia vinculado al narcotráfico en la ciudad de Rosario, dos individuos fueron acusados este lunes por la muerte del policía federal Rodolfo Manfredi, de 30 años, en un tiroteo ocurrido el 11 de junio en el barrio Villa Banana. Los sospechosos, identificados como Luis Miguel Muñoz, de 42 años, y Mario Ezequiel Peralta, de 25, fueron señalados como miembros de una organización delictiva asociada a la famosa banda de Los Monos. Ambos quedaron bajo prisión preventiva efectiva por un periodo de un año tras la presentación de pruebas ante el juez de Garantías Eduardo Rodrígues Da Cruz.
La trama del caso se desarrolla en un contexto de creciente violencia en Rosario, donde la lucha por el control del narcomenudeo ha dejado un saldo trágico de enfrentamientos y muertes. El fiscal Matías Scilabra, junto a sus colegas Diego Iglesias y Gonzalo Ruggeri, junto a la fiscal provincial María Laura Riccardo, expusieron los detalles del incidente que culminó con la muerte de Manfredi y las graves heridas sufridas por su compañero Emilio G. en un pasillo poco iluminado de la zona oeste de la ciudad.
Luis Muñoz y Mario Peralta son considerados por las autoridades como parte de una estructura criminal liderada por Eduardo Rodolfo Muñoz, quien se encuentra prófugo, así como por otros tres delincuentes apodados “Diente de lata”, “Mojarra” y “Colombiano”. Este grupo delictivo es visto como una reestructuración de la organización que antes operaba bajo el mando de Dalmacio “Sapo” Saravia, quien fue condenado a ocho años de prisión en enero de este año por su rol en el negocio del narcotráfico en la misma región donde ahora operan los acusados.
La acusación contra Muñoz y Peralta va más allá de su presunta participación en el homicidio, ya que se les atribuyen funciones como custodios de los puntos de venta de drogas y colaboradores en el almacenamiento y fraccionamiento de estupefacientes, particularmente marihuana y cocaína. Durante los operativos de la Policía Federal, se incautaron 187 gramos de cocaína, 2.5 gramos de marihuana, y varias armas de fuego, incluyendo un revólver calibre 22 y un revólver calibre 44 Magnum, evidenciando la peligrosa dinámica del tráfico de drogas en la región.
Los hechos del tiroteo se desarrollaron cuando Manfredi y Emilio, en su día libre y de civil, se identificaron como agentes ante los sospechosos en el pasillo de Gutenberg y 27 de Febrero. La situación escaló rápidamente desde una discusión inicial a un intercambio de disparos, donde los policías intentaron defenderse, pero Manfredi fue abatido en el acto. Durante el enfrentamiento, Luis Muñoz resultó herido con cuatro disparos, siendo trasladado por su propio hermano a un hospital, donde quedó detenido tras recibir atención médica.
En la investigación también se ha señalado a Mario Peralta por el robo del celular y el arma reglamentaria de Manfredi, quien cayó sin vida. Este crimen no solo refleja la grave situación del narcotráfico en Rosario, sino que también pone de relieve la peligrosidad que enfrentan las fuerzas de seguridad en su lucha contra el crimen organizado. Las autoridades continúan trabajando para desmantelar estas organizaciones y llevar a sus integrantes ante la justicia, en un esfuerzo por restaurar la seguridad en la región.



