La justicia de Rosario ha tomado una drástica decisión al dictar prisión preventiva contra dos agentes de la Comisaría 15ª, quienes están acusados de extorsionar a individuos en situación de detención. Sergio Cabrera, de 35 años, y Leonardo Benítez, de 42, enfrentan serias imputaciones por delitos de extorsión, un hecho que ha conmocionado a la comunidad local y ha puesto de relieve la problemática de la corrupción en las fuerzas de seguridad. La fiscal Karina Bartocci fue la encargada de llevar adelante la audiencia en el Centro de Justicia Penal, donde se escucharon los detalles escalofriantes de este caso.

La acusación sostiene que los policías aprovecharon su posición para exigir a un hombre y una mujer, que se encontraban bajo custodia en la comisaría del sur rosarino, sumas de dinero que oscilaban entre 300 mil y 500 mil pesos. Este dinero, según los agentes, era requerido a cambio de evitar que los detenidos enfrentaran pedidos de captura o allanamientos en sus domicilios, así como para facilitar su liberación. Tal maniobra, que revela un abuso evidente de poder, se desarrolló en un contexto donde las víctimas se encontraban en una situación de vulnerabilidad, lo que agrava aún más la conducta de los imputados.

Los eventos que llevaron a la detención de Cabrera y Benítez ocurrieron en la madrugada del 14 de mayo. En ese momento, los dos detenidos, que no se encontraban en condiciones de defenderse, fueron abordados por los policías, quienes les exigieron el pago a cambio de su “intervención” en el proceso judicial. La Fiscalía ha reconstruido que los agentes, actuando como sumariantes, idearon un plan para beneficiarse económicamente a expensas de la desesperación de las personas que enfrentaban problemas legales.

La situación se tornó más crítica cuando, tras la liberación de la mujer por disposición del fiscal, uno de los agentes se comunicó con un familiar para organizar la entrega del dinero. El encuentro se fijó en la misma comisaría, creando un escenario propicio para que la maniobra se llevara a cabo sin levantar sospechas. Sin embargo, esta operación fue monitoreada de cerca por las autoridades de Asuntos Internos, quienes ya estaban al tanto de la corruptela.

El momento crucial de la investigación tuvo lugar durante la entrega del dinero, cuando la mujer ingresó a la oficina de sumarios de la comisaría y entregó 300 mil pesos a los policías. Los billetes, que habían sido previamente marcados por las autoridades, fueron hallados poco después por el personal de Asuntos Internos, que irrumpió en la dependencia justo después de la transacción. La rápida intervención de estos agentes permitió la aprehensión de Cabrera y Benítez, así como la recolección de evidencia concreta que respalda las acusaciones.

Este caso no solo pone de manifiesto la corrupción dentro de las fuerzas policiales de Rosario, sino que también plantea interrogantes sobre la efectividad de los mecanismos de control interno. La comunidad espera que las autoridades tomen medidas contundentes para erradicar este tipo de conductas, que socavan la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de velar por la seguridad pública. La fiscalía ha dejado claro que se tratará de un caso a seguir de cerca, ya que las implicaciones de este tipo de delitos pueden ser devastadoras para la estructura misma de la policía y la justicia en la región.