En el desarrollo del caso de Alicia Isabel Godoy, una mujer de 39 años que fue secuestrada durante un mes por una organización delictiva que exigía el pago de una deuda de 150.000 pesos, se dio un nuevo avance significativo. Este jueves, la fiscal Paula Barros formalizó la imputación de Yonatan C., uno de los involucrados en el crimen, por el delito de secuestro extorsivo. El juez Hernán Postma dictó una medida de prisión preventiva de seis meses, marcando un hito en la causa al aceptar por primera vez esta calificación penal.

La fiscal Barros precisó que Yonatan C., de 21 años, fue señalado como coautor del secuestro, considerando las agravantes de que el delito fue ejecutado por tres o más personas y que hubo menores involucrados. La víctima logró liberarse el 5 de mayo, cuando se presentó en la Estación Policial Sudoeste, tras un mes de sufrimiento y angustia. Este hecho subraya la gravedad de la situación y el nivel de violencia ejercido por los captores.

Antes de la imputación por secuestro, Yonatan C. ya había sido implicado en el caso el 30 de abril, cuando fue acusado junto a otros cómplices de amenazar y agredir a los familiares de Godoy. En esa instancia, recuperó su libertad bajo condiciones restrictivas, lo que generó preocupación entre los allegados a la víctima. La situación se complica al conocerse que es uno de los cuatro acusados en la causa, junto a Ana Laura S., María Belén S. (alias “La Pelada”) y Gastón D.

La jueza Luciana Valarella, en relación con los otros imputados, decidió rechazar la calificación de secuestro, optando por aplicar la figura de extorsión, una resolución que la fiscalía ya ha apelado. En este contexto, otros dos sospechosos fueron desvinculados de la causa en una fase anterior de la investigación, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre sobre la total claridad de la situación.

Según la fiscal Barros, Yonatan C. formó parte de un grupo que estableció un ambiente constante de intimidación y amenazas durante el tiempo que Godoy estuvo cautiva. Se le atribuye haber intimidado a la víctima con una tijera, además de hacerle amenazas directas contra sus hijos, advirtiéndole que, de no conseguir el dinero exigido, atentarían contra la vida de sus pequeños. Estas acciones, además de ser brutales, ilustran la desesperación y el nivel de violencia que caracteriza a estas organizaciones.

Alicia Godoy fue secuestrada el 4 de abril, en un contexto en el que se desempeñaba en la venta de drogas a pequeña escala en su barrio. La investigación reveló que el objetivo del secuestro era obtener un rescate de 150.000 pesos, relacionados con una deuda atribuida a Ana Laura S. Aparentemente, esta suma había sido sustraída por un tercero no identificado, pero la organización decidió culpar a Godoy, manteniéndola en cautiverio a escasos 100 metros de su hogar, en un domicilio en Vuelta de Obligado al 4900.

Los testimonios indican que en la vivienda donde se mantuvo a Godoy había armas y objetos robados, lo que refleja el ambiente delictivo en el que operaba la banda. La mujer no tenía capacidad de resistencia ante la coerción y violencia ejercida por sus captores, lo que se ha tomado en cuenta al evaluar la relación de dependencia que existía antes del secuestro. En el mismo día de su desaparición, los familiares de Godoy enfrentaron amenazas de un grupo armado, y aunque intentaron cancelar la deuda entregando una bicicleta, la violencia y las exigencias no cesaron, mostrando el nivel de desesperación que vivió la familia durante ese período crítico.