Un empleado de una farmacia en la Ciudad de Buenos Aires fue despedido por su empresa debido a acusaciones de acoso hacia una colega. En respuesta a su despido, el trabajador decidió presentar una demanda ante la Justicia laboral con el objetivo de impugnar la decisión, argumentando que no existía una causa justa para su despido, ocurrido en 2021. Sin embargo, su reclamo fue rechazado tanto en primera instancia como en apelación por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.

El trabajador, que realizaba tareas administrativas y comerciales, argumentó que la carta documento que notificó su despido carecía de fundamentos sólidos. En su demanda, solicitó la nulidad del despido y el pago de indemnizaciones correspondientes. Sin embargo, el Juzgado Nacional del Trabajo n.º 73 determinó que la empresa había aportado pruebas suficientes que corroboraban las faltas graves por las que fue despedido, incluyendo testimonios de otros empleados y documentos internos.

La sentencia indicó que la investigación interna realizada por la farmacia reveló múltiples testimonios que confirmaron las infracciones del trabajador. Un empleado declaró que había vendido bebidas alcohólicas en la caja, violando las normas internas, mientras que una compañera relató incidentes de acoso que también fueron documentados en una carta manuscrita. Asimismo, se presentó evidencia documental que indicaba que el empleado había incumplido las medidas de seguridad al enviar productos, lo que podría acarrear sanciones para la empresa. Posteriormente, al apelar, el trabajador argumentó que las pruebas no fueron adecuadamente valoradas, pero la Cámara reafirmó la gravedad de las faltas que justificaron su despido.