La Policía Nacional considera como principal hipótesis que el joven de 20 años asesinado el pasado viernes en Málaga capital no tenía vínculos con organizaciones criminales ni con el tráfico de drogas. La investigación apunta a que los autores podrían haberlo confundido con otra persona, presuntamente un sicario al que creían estar vigilando.

El ataque ocurrió alrededor de las 11.40 en la zona de Pinosol. Según la reconstrucción policial, la víctima estaba sentada en un banco cercano a su domicilio cuando tres hombres se aproximaron y efectuaron varios disparos de manera sorpresiva. El joven fue trasladado a un centro hospitalario, donde murió posteriormente a causa de las heridas.

Tres personas fueron detenidas el mismo viernes en el marco de la denominada Operación Brown. Este pasado lunes, los arrestados ingresaron en prisión provisional. La causa continúa abierta y permanece bajo secreto de sumario, mientras los investigadores intentan determinar cómo se produjo la confusión y cuál fue la responsabilidad de cada uno de los sospechosos.