La quinta audiencia del jury de enjuiciamiento a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, acusados de “mal desempeño” y “negligencia grave” en la investigación del asesinato de Nora Dalmasso, concluyó este lunes con la fase de testimoniales. Este proceso ha generado gran expectación en la sociedad argentina, dada la relevancia del caso y las implicaciones que tiene en la justicia provincial. La audiencia se extendió hasta pasada la medianoche, marcando un momento decisivo en el desarrollo del caso que ha mantenido a la opinión pública en vilo durante años.
Durante la jornada final de testimonios, varios testigos clave ofrecieron sus declaraciones, entre ellos, el viudo de la víctima, Marcelo Macarrón, y sus hijos, Facundo y Valentina. Además, declararon funcionarios del sistema judicial, expolicías y peritos forenses que participaron en la investigación del crimen, lo que aportó diversas perspectivas sobre las decisiones tomadas en los primeros días tras el hallazgo del cuerpo de Dalmasso. Estos testimonios son fundamentales para determinar si los fiscales actuaron de manera adecuada o si realmente hubo negligencia en su accionar.
La defensa de Daniel Miralles presentó a dos exfiscales generales de Córdoba, Gustavo Vidal Lascano y Eugenio Darío Vezzaro, quienes tuvieron un rol destacado en los primeros momentos de la investigación. Vidal Lascano, en su declaración, se refirió a la decisión de designar a tres fiscales al inicio del caso y a la detención de Gastón Zárate, conocido como “el Perejil”. Afirmó que no tuvo injerencia en la detención y que se enteró de la misma posteriormente, lo que pone de manifiesto la complejidad del proceso y la falta de coordinación que se evidenció en aquella etapa.
Por su parte, Vezzaro profundizó en el manejo de la evidencia, citando el informe genético del FBI que fue crucial para el desarrollo de la causa. Explicó que los informes externos debían ser formalmente presentados ante la Fiscalía General y que no se recibió documentación adicional que pudiera afectar la investigación. Este punto es crucial, ya que la falta de evidencia adecuada podría haber influido en la decisión final de no imputar a ciertos sospechosos, algo que los fiscales actuales deberán considerar en su alegato.
El testimonio de Julio Rivero, fiscal de cámara que solicitó la absolución de Macarrón, también se destacó en la jornada. Rivero reconoció que, a medida que avanzaba la causa, las pruebas en contra de Macarrón se fueron debilitando, lo que plantea serias dudas sobre la solidez del caso original. Su relato sobre la decisión de no abrir una investigación complementaria pone de relieve una posible falta de seguimiento en la búsqueda de pruebas que podrían haber cambiado el rumbo del juicio.
La audiencia, que se desarrolló en un ambiente tenso y cargado de expectativas, culminó con el testimonio de Pablo Jávega, actual fiscal de instrucción del caso Dalmasso. Su intervención es relevante, ya que representa la continuidad de la investigación y podría ofrecer un nuevo enfoque sobre cómo se están manejando los elementos del caso en la actualidad. Los alegatos finales están programados para el 6 de mayo, y se espera que, conforme al cronograma, el veredicto se conozca antes de fin de mes, lo que dará cierre a este capítulo y definirá el futuro de los fiscales involucrados.
El desenlace de este jury es crucial no solo para los fiscales acusados, sino también para la percepción pública sobre el sistema judicial en Argentina. La historia de Nora Dalmasso ha dejado una huella profunda en la sociedad y plantea interrogantes sobre la eficacia y la ética en la administración de justicia. La decisión que se tome en este caso servirá como un precedente importante en el manejo de investigaciones complejas y la responsabilidad de los funcionarios en el ejercicio de su función.



