En un trágico desenlace, la búsqueda de Mario “Pato” García, un hombre de 50 años que había sido reportado como desaparecido desde el 8 de diciembre de 2025, ha tomado un giro escalofriante. Recientemente, se identificó una mano en avanzado estado de descomposición encontrada en un descampado de Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, como perteneciente a él. Este hallazgo ha llevado a la familia a solicitar a las autoridades que se investigue el caso como un homicidio, ante la sospecha de que su muerte no fue un accidente o una desaparición voluntaria.
El descubrimiento de la mano ocurrió el 21 de enero de este año, cuando un vecino que realizaba ejercicio encontró los restos humanos y notificó a la policía. Tras el hallazgo, los forenses se abocaron a la identificación de los restos, utilizando pruebas de ADN que confirmaron que la mano pertenecía a Mario García. A pesar de esta confirmación, la causa se mantiene bajo secreto de sumario, lo que ha generado inquietudes en la familia y la comunidad.
Gisella Cruz, hermana de la víctima, expresó su angustia y descontento con la forma en que se está manejando la investigación. Según sus declaraciones, un análisis comparativo de ADN realizado con el material genético de un familiar directo resultó en una compatibilidad total, evidenciando que la mano hallada corresponde efectivamente a Mario. Sin embargo, la familia siente que las autoridades no están haciendo lo suficiente para investigar las circunstancias de su muerte, lo que ha llevado a cuestionar la postura del juez a cargo del caso.
Las autoridades comunicaron que carecen de las capacidades técnicas necesarias para realizar un análisis exhaustivo de todos los restos recuperados, lo que limita la posibilidad de determinar si otros fragmentos hallados pertenecen también a García. Por esta razón, se ha decidido trasladar los restos óseos a un laboratorio en Buenos Aires para realizar un examen integral de compatibilidad genética. Este proceso podría presentar demoras, lo que representa un impedimento para la búsqueda de justicia en este caso.
La angustia y el dolor de la familia son palpables, y Gisella no dudó en expresar su convicción de que su hermano no desapareció por voluntad propia. “A él me lo llevaron, no se fue. Él no quiso irse, habló de más y alguien lo tocó”, declaró, sugiriendo que las circunstancias de su desaparición podrían estar relacionadas con conflictos personales. La hermana de Mario también alertó sobre la posibilidad de que existan “asesinos sueltos” en la ciudad, lo que añade un nivel de urgencia a la resolución del caso.
Este caso ha puesto en el centro del debate la efectividad de las investigaciones de desapariciones y muertes violentas en la región. La familia de Mario García no solo busca respuestas sobre lo sucedido, sino también que se realicen las pruebas necesarias para esclarecer la situación y llevar a los culpables ante la justicia. La comunidad de Caleta Olivia se encuentra en estado de alerta, esperando que las autoridades tomen medidas adecuadas para garantizar la seguridad de sus habitantes y resolver el misterio que rodea la desaparición y muerte de Mario “Pato” García.



