El 20 de junio de 2024, Carlos Alberto Fernández fue asesinado en el barrio de Boedo, mientras se encontraba en su vehículo junto a un amigo. Los dos hombres fueron rodeados por dos delincuentes que les exigieron que se bajaran del auto. Ante la resistencia de Fernández, uno de los asaltantes le disparó, causándole heridas mortales.
La autopsia reveló que la bala, de calibre .32, ingresó por su costado y dañó órganos vitales, lo que le provocó la muerte a la hora de ser hospitalizado. La noticia del homicidio generó gran impacto, no solo por la violencia del hecho, sino también por la relevancia de la víctima en el ámbito político. Fernández era un reconocido asesor en el Senado bonaerense y contaba con un notable historial de militancia en el peronismo.
Recientemente, la justicia condenó a Iván Carlos Gómez, un sospechoso del crimen, quien fue hallado culpable de homicidio en ocasión de robo. Gómez, que se encontraba prófugo hasta su arresto en Villa Lugano, no fue el autor del disparo fatal, ya que su cómplice, responsable directo del asesinato, continúa en libertad. Este caso ha reabierto el debate sobre la seguridad y la violencia en la ciudad.



