La justicia salteña ha emitido una condena de tres años de prisión en suspenso para los padres de una bebé de ocho meses, tras comprobarse que causaron lesiones graves a su hija. Este fallo se produce luego de que la menor fuera ingresada al Hospital Materno Infantil en un estado crítico a principios de marzo, presentando un cuadro convulsivo y diversas lesiones que alertaron al personal médico sobre la situación de maltrato.
La auxiliar fiscal Virginia Bortoloto fue clave en la presentación de pruebas durante la audiencia, demostrando que ambos progenitores ejercieron violencia contra su hija, lo que resultó en la condena. Además, el padre fue acusado de coacción contra un familiar directo de la infante. Como consecuencia de esta sentencia, los padres han perdido la responsabilidad parental, lo que implica que no podrán ejercer derechos sobre la custodia, cuidado y educación de la menor.
El alarmante caso se hizo público tras la admisión de la niña en el hospital el 5 de marzo, donde su estado crítico obligó a los médicos a reportar la situación a la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género. Esto dio inicio a una investigación que culminó con la detención de los padres en Villa Lavalle, evidenciando la gravedad de la situación y la necesidad de protección para la menor.
El tribunal también ordenó medidas de protección para la niña, quien se encuentra bajo atención médica especializada mientras se evalúan sus necesidades y se asegura su bienestar. En el transcurso de la investigación, un equipo interdisciplinario del Ministerio Público Fiscal llevó a cabo visitas y entrevistas con familiares y allegados, lo que permitió obtener informes médicos y testimonios que corroboraron un ambiente de violencia y maltrato.
Las versiones contradictorias sobre las condiciones de vida de la menor fueron determinantes en la decisión de las autoridades de mantener un seguimiento profesional en el caso. La protección integral de los derechos de la niña se volvió una prioridad, evidenciando así la fragilidad del sistema familiar en el que se encontraba.
Esta condena tiene lugar en un contexto más amplio de violencia familiar que ha cobrado notoriedad en la región, ya que se conoció la reciente muerte de otro niño de cuatro años en circunstancias trágicas. Este menor fue ingresado en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia tras sufrir un paro cardiorrespiratorio y mostrar signos de traumatismo previo. Este hecho ha generado un gran debate sobre la protección de los niños y la responsabilidad de los adultos a su cargo, poniendo de relieve la urgencia de abordar estos casos con seriedad y compromiso.
Luis, el padre de Ángel, otro niño que enfrentó una situación similar, expresó su angustia en una entrevista, afirmando que su hijo fue arrebatado de un hogar donde era amado y cuidado. Estas declaraciones resaltan la necesidad de un sistema más robusto que proteja a los menores de situaciones de riesgo y garantice su bienestar. La sociedad debe reflexionar sobre el impacto del maltrato infantil y la importancia de actuar con firmeza para prevenir futuras tragedias.



