Un tribunal de Rosario ha dictado una sentencia de prisión perpetua para Sebastián Coronel, de 27 años, y Elías Vallejos, de 26, quienes fueron hallados culpables de intentar asesinar al policía Gabriel Sanabria y de asesinar a David Ángel “Chino” Ocampo en un periodo de 24 horas. Este fallo se produce casi cuatro años después de los hechos que conmocionaron a la ciudad y que reflejan la creciente violencia del crimen organizado en la región. La decisión fue adoptada por los jueces Rodrigo Santana, Paola Aguirre y Gonzalo López Quintana, quienes también consideraron culpable a Nadín Martínez, una mujer de 29 años, por su participación en la entrega de Ocampo a sus asesinos.
El ataque al suboficial Sanabria ocurrió el 27 de mayo de 2022, cuando el agente de la Brigada Motorizada intentaba identificar a los ocupantes de un Peugeot 206 que tenía pedido de captura por robo. En ese momento, Coronel y Vallejos dispararon a quemarropa contra el policía, quien sufrió heridas gravísimas que lo mantuvieron en estado crítico durante más de dos meses. Desde el inicio de la investigación, se trató el caso como un homicidio agravado por el uso de arma de fuego, dado que la víctima era un integrante de las fuerzas de seguridad. Este enfoque subraya la peligrosidad de los ataques dirigidos hacia los agentes del Estado, en un contexto de creciente inseguridad.
La investigación, liderada por la fiscal Gisela Paolicelli antes de su fallecimiento, y con la intervención de Agustina Eiris durante el juicio, permitió reunir una serie de pruebas que incriminaban a los acusados. Los jueces afirmaron que tanto Coronel como Vallejos estaban dentro del vehículo durante el ataque, junto a un menor cuyo caso fue tratado en un juzgado especializado. También se identificó la presencia de otros dos ocupantes no registrados en el automóvil, lo que añade una capa de complejidad al caso y muestra la organización detrás de estos actos criminales.
Tras el ataque al policía, la investigación llevó a las autoridades a un allanamiento en una vivienda ubicada en la intersección de Hungría y Ayacucho, donde se encontraron cuatro armas de fuego, que incluían dos pistolas, una UZI modificada y una ametralladora PAM. Esta incautación no solo resalta la peligrosidad de los involucrados, sino que también revela la capacidad de la banda Los Picudos para acceder a un arsenal considerable, lo que plantea serias preocupaciones sobre la seguridad pública en Rosario. En el mismo operativo, fueron detenidos Mariana Meyer, madre de Coronel, y Brian Brito, quienes enfrentaron cargos de encubrimiento agravado.
Un día después del ataque al policía, el 28 de mayo de 2022, Ocampo fue asesinado en una emboscada en la esquina de Tucumán y Dorrego. La víctima fue atraída al lugar por Nadín Martínez, quien había hecho creer a Ocampo que se encontrarían para mantener una relación sexual en un hotel cercano. Este engaño demuestra la manipulación y el uso de tácticas engañosas que utilizan las bandas criminales para ejecutar sus planes. Los condenados, Coronel y Vallejos, llegaron al lugar en un Nissan robado y dispararon contra Ocampo, quien se encontraba en conversaciones con Martínez hasta momentos antes del ataque.
La evidencia recopilada de los teléfonos móviles de Ocampo y Martínez fue crucial para corroborar la implicancia de los acusados en el asesinato. Los mensajes entre las partes, que fueron analizados en los peritajes, revelaron una relación que culminó en la trágica muerte de Ocampo. La condena de estos sicarios no solo busca hacer justicia por los crímenes cometidos, sino que también envía un mensaje claro sobre la intolerancia hacia la violencia en la región y la necesidad de fortalecer las instituciones de seguridad para combatir el crimen organizado que afecta a Rosario y sus alrededores.



