La ciudad de Santa Fe atraviesa un momento de profunda conmoción tras el macabro hallazgo del cuerpo de Silvina Rosa Drago, una destacada investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). La científica fue encontrada sin vida en su hogar, ubicado en el barrio Candioti Norte, junto a su pareja, Héctor Osvaldo Riego, de 63 años. El trágico suceso ha llevado a las autoridades a investigar la posibilidad de que se trate de un femicidio seguido de suicidio, lo que ha generado un intenso debate sobre la violencia de género en el país.

Los cuerpos de Drago y Riego fueron descubiertos por un familiar que, preocupado por la falta de comunicación, decidió acudir al domicilio en Necochea al 4000. Al ingresar, se encontró con una escena desgarradora: ambos estaban sin vida y junto a ellos se hallaba el cadáver de una de sus mascotas, mientras que otro animal presentaba heridas. La Policía de Investigaciones llegó rápidamente al lugar y, tras la primera inspección, se determinó que las muertes se debieron a heridas de arma de fuego. La Fiscalía de Homicidios, bajo la dirección de Estanislao Giavedoni, ha iniciado una investigación para esclarecer los hechos.

Silvina Rosa Drago, de 56 años, era una figura prominente en el ámbito científico, especializada en el área de tecnología de alimentos. Además de ser bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas, Drago contaba con una vasta trayectoria en investigación, con más de 165 publicaciones en revistas científicas y libros internacionales. Su compromiso con la ciencia y la educación la llevó a dirigir las carreras de posgrado de Maestría y Doctorado en Ciencia y Tecnología de Alimentos en la Universidad Nacional del Litoral (UNL). En 2023, fue reconocida como “Santafesina Destacada” por su notable contribución al desarrollo científico y su influencia internacional.

La comunidad académica ha expresado su profundo pesar por la pérdida de una profesional tan comprometida y talentosa. Desde la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, se emitió un comunicado donde se destaca su trayectoria de más de 30 años y su liderazgo en numerosos proyectos de investigación y transferencia tecnológica en el campo de los alimentos. Este hecho no solo representa la pérdida de una profesional valiosa, sino también el impacto de la violencia de género que persiste en la sociedad argentina.

El contexto de este triste acontecimiento resalta la necesidad de abordar la violencia de género en todas sus formas. La investigación sobre las circunstancias que rodean la muerte de Drago y Riego se encuentra en curso, y se espera que las autoridades logren esclarecer los hechos lo antes posible. La aparición de una pistola calibre 6.35 debajo del cuerpo de Riego sugiere que las autoridades están manejando la situación con la seriedad que merece, considerando todos los aspectos que podrían haber llevado a esta tragedia.

Las reacciones en redes sociales y medios de comunicación han sido abundantes, con mensajes de condolencias y llamados a la reflexión sobre la violencia que sufren las mujeres en Argentina. En este contexto, la comunidad científica y educativa se une en un clamor por justicia, no solo por la figura de Drago, sino por todas las víctimas de femicidio que han quedado en el olvido. La lucha contra la violencia de género requiere un compromiso colectivo, y el asesinato de una figura tan respetada como Silvina Rosa Drago pone de relieve la urgencia de este desafío social.

A medida que avanza la investigación, la memoria de Silvina Rosa Drago perdurará a través de su trabajo y legado en la ciencia. La esperanza es que su trágico final sirva para abrir un diálogo más amplio sobre la violencia de género y la necesidad de proteger a quienes, como ella, dedicaron su vida a la investigación y el desarrollo científico en el país.