El 14 de marzo de 2018 marcó un trágico acontecimiento en Río de Janeiro con el asesinato de la concejala Marielle Franco y su chofer, Anderson Gomes. Este crimen, llevado a cabo en el corazón de la ciudad, dejó a ambos sin vida a los 38 y 39 años, respectivamente, y desató una ola de indignación en el país.

Marielle Franco, oriunda de la favela de la Maré, se presentaba a sí misma en redes como feminista, madre soltera y defensora de los derechos humanos. Desde joven, se involucró en la organización comunitaria, participando activamente en la mejora de su entorno y en la educación de su comunidad. A los 19 años, se convirtió en madre de Luyara Santos y, a lo largo de su vida, se graduó en Sociología y obtuvo un máster en Administración Pública, convirtiéndose en una voz crítica sobre la violencia estatal y las políticas de seguridad en su ciudad.

Durante su carrera política, Franco se destacó por su trabajo en defensa de los derechos humanos y su firme oposición a las milicias que operan en las favelas. En 2016, fue elegida concejala por el Partido Socialismo y Libertad, siendo una de las cinco más votadas en la ciudad. Su labor en la Cámara Municipal estuvo marcada por la denuncia de abusos policiales y la lucha por la justicia social, justo en un contexto de intervención militar en la seguridad de Río, lo que hizo aún más relevante su voz en la lucha contra la violencia institucional.