Un trágico suceso ha conmocionado a la localidad de Capitán Bermúdez, en la provincia de Santa Fe, donde dos primos han sido imputados por el asesinato de Benjamín Scerra, un joven de 19 años encontrado sin vida después de estar cinco días desaparecido. La investigación revela que la muerte de Scerra está vinculada a una pelea que comenzó aparentemente como un juego de pulseadas y terminó con un desenlace violento y fatal. El cuerpo de la víctima fue hallado el 14 de mayo en un cañaveral, un hallazgo que desató una serie de acontecimientos judiciales que ahora se encuentran en curso.

La acusación, presentada por el fiscal Aquiles Balbis, recae sobre Darío Hereñu, de 34 años, y su primo Luciano Hereñu, de 23. Ambos están acusados de haber participado en el homicidio de Scerra, que se habría producido en la madrugada del 9 de mayo, entre las 5 y 6:45 de la mañana, en un área boscosa del barrio El Espinillo. El juez Carlos Gazza dictó prisión preventiva para los acusados, lo que refleja la gravedad del caso y la intención de la justicia de garantizar que no haya obstrucción en la investigación.

Los hechos comenzaron cuando Scerra fue invitado a la residencia de la familia Hereñu para compartir una reunión social. Allí, la situación se tornó tensa tras una discusión que derivó en un enfrentamiento físico. Según los testimonios recopilados por la fiscalía, el joven fue empujado fuera de la casa por Darío Hereñu, quien, en un ataque de ira, inició un enfrentamiento a golpes de puño. Este altercado se intensificó cuando otros miembros de la familia se unieron a la agresión, lo que llevó a Scerra a sufrir una golpiza brutal.

Durante la confrontación, Scerra fue golpeado repetidamente, incluso fue arrastrado hasta golpear su cuerpo contra una vivienda vecina. A medida que los vecinos intentaban calmar la situación, Alexis Hereñu, conocido como "Corto", salió de su casa armado con un cuchillo tipo carnicero. En un giro escalofriante, preguntó a Scerra quién tenía un arma blanca, lo que marcó el inicio de un ataque letal. La situación se tornó aún más peligrosa y violenta cuando los primos Hereñu continuaron agrediendo a Scerra, quien, en un intento de escapar, se encontró con un destino trágico.

La autopsia realizada en el Instituto Médico Legal de Rosario reveló que Scerra falleció por un shock hipovolémico causado por hemorragia masiva, lo que indica la gravedad de las lesiones sufridas. Se contabilizaron al menos 20 heridas de arma blanca, lo que pone de manifiesto la brutalidad del ataque. El fiscal Balbis argumentó que el motivo detrás de esta agresión fue el robo de las pertenencias de la víctima, que incluyeron su celular y sus zapatillas, elementos que posteriormente fueron comercializados por Luciano Hereñu, lo que complicó aún más su situación legal.

Darío Hereñu enfrenta cargos por coautoría de robo calificado con uso de arma blanca en concurso real con homicidio criminis causa, mientras que Luciano Hereñu es acusado de encubrimiento agravado en el mismo contexto del homicidio. Este caso ha desatado un debate en la comunidad sobre la violencia juvenil y la necesidad de abordar problemas de fondo que contribuyen a situaciones extremas como esta. La violencia en los barrios vulnerables es un tema recurrente que requiere atención urgente y políticas efectivas para prevenir futuros incidentes.

En conclusión, el caso de Benjamín Scerra resalta la necesidad de una reflexión profunda sobre los factores que alimentan la violencia en nuestra sociedad. La brutalidad de este crimen no solo ha dejado una herida en la familia de la víctima, sino que también ha abierto un espacio para el análisis sobre cómo se pueden implementar estrategias para prevenir que situaciones similares se repitan en el futuro, buscando un camino hacia una convivencia pacífica y segura.