En un contexto de creciente preocupación por la seguridad en sitios arqueológicos mexicanos, el Sindicato Nacional de Restauradores (SINAR) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha emitido un fuerte comunicado advirtiendo sobre las consecuencias de años de desatención hacia el patrimonio cultural del país. Esta denuncia surge tras un trágico tiroteo que tuvo lugar en la emblemática zona arqueológica de Teotihuacán, donde una visitante canadiense perdió la vida y otros 13 turistas resultaron heridos. Para el sindicato, este incidente no es un hecho aislado, sino que refleja una problemática más amplia vinculada a la falta de recursos y al deterioro de las condiciones laborales y de seguridad en el lugar.

El SINAR ha señalado que la disminución constante del presupuesto destinado a la conservación y protección de los sitios arqueológicos ha llevado a una reducción en el número de custodios y a la falta de equipos de seguridad adecuados. Esto se traduce en un acceso deficiente a herramientas necesarias para la supervisión y el mantenimiento de las áreas, lo que pone en riesgo no solo la integridad del patrimonio cultural, sino también la seguridad de los visitantes. La ausencia de insumos y compromisos laborales incumplidos han generado un clima de insatisfacción y preocupación entre los profesionales encargados de cuidar estos espacios.

La crítica del sindicato también se extiende a las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno mexicano, que parecen centrarse exclusivamente en la instalación de arcos detectores y en el aumento de la presencia policial. Según el comunicado, estas acciones son insuficientes para abordar las raíces del problema, que van más allá de la mera vigilancia física. La violencia que se ha manifestado en eventos recientes es, según el SINAR, un síntoma de un problema social más profundo que debe ser atendido con urgencia.

El sindicato enfatiza que la seguridad en Teotihuacán y otros sitios similares no puede ser garantizada únicamente a través de medidas de seguridad reactivas. Es imperativo que se adopte un enfoque más integral que contemple la inversión en recursos humanos y materiales, así como en la educación y sensibilización de los visitantes. La falta de un marco de trabajo adecuado afecta directamente la experiencia del turista y, por ende, la economía local que depende del turismo cultural.

En respuesta al tiroteo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha ordenado al Gabinete de Seguridad reforzar las medidas de protección en zonas arqueológicas. Sin embargo, los representantes del SINAR han manifestado su preocupación de que esta situación no aborde las causas estructurales de la inseguridad y el deterioro de los sitios. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha anunciado un aumento en la presencia de la Guardia Nacional en coordinación con las autoridades locales, pero el sindicato insiste en que esto no es suficiente para garantizar un entorno seguro y sostenible para el patrimonio cultural.

El ataque del pasado 20 de abril dejó una marca en la historia de Teotihuacán, un lugar que ha sido considerado como el segundo sitio arqueológico más visitado del país. Las autoridades han identificado al agresor, un joven de 27 años que, tras perpetrar el ataque, se suicidó en el acto. Se ha indicado que actuó solo y que se inspiró en otros episodios de violencia ocurridos en diferentes partes del mundo. Este dato resalta la complejidad del fenómeno de la violencia y su interrelación con aspectos sociales y culturales.

La situación en Teotihuacán es un llamado de atención no solo para las autoridades, sino también para la sociedad en su conjunto. La necesidad de una respuesta coordinada y efectiva es más urgente que nunca, ya que el patrimonio cultural no solo representa la identidad de un pueblo, sino que también tiene un valor económico y turístico crucial. La preservación de estos sitios es fundamental para garantizar un futuro en el que la cultura y la historia puedan ser disfrutadas por las próximas generaciones, en un entorno seguro y respetuoso.