La evolución hacia un entorno habitacional más sostenible está marcando un cambio significativo en el sector residencial. Las casas Net Zero, que producen la misma cantidad de energía que consumen anualmente, están redefiniendo los estándares de construcción a través de un enfoque en la eficiencia energética, el diseño pasivo y la generación de energía renovable. Este modelo no solo representa una tendencia, sino que se establece como un cambio estructural en la industria de la construcción.

El concepto de viviendas que generan su propia energía se alinea con las metas globales de descarbonización, impulsadas por entidades como la Agencia Internacional de Energía. Esta organización ha señalado que el sector de la construcción es responsable de aproximadamente el 30% del consumo energético a nivel mundial. Además, la Unión Europea avanza en normativas que exigen edificaciones de consumo casi nulo, lo que está acelerando la adopción de estándares de alta eficiencia en la construcción.

El diseño de una vivienda Net Zero comienza con una envoltura optimizada, priorizando la reducción de la demanda energética antes de incorporar sistemas de generación. Entre las características clave se encuentran la orientación estratégica para aprovechar la radiación solar, el control de ganancias térmicas, un aislamiento térmico continuo y la eliminación de puentes térmicos. Este enfoque técnico está respaldado por estándares internacionales como los del Passivhaus Institute, que establece límites rigurosos en el consumo energético para calefacción y refrigeración, lo que a su vez reduce la necesidad de infraestructura renovable para equilibrar el consumo energético.