Pamela Leiva, esposa de Kurt Van Dyke, un surfista y empresario estadounidense, ha denunciado que el asesinato de su marido en Hone Creek, Puerto Viejo de Talamanca, Costa Rica, el 14 de febrero, fue una emboscada premeditada en lugar de un simple asalto. Esta afirmación ha generado un clamor por justicia tanto en la comunidad local como a nivel internacional.

Leiva sostiene que el asesinato de Van Dyke no fue un hecho aislado de violencia, sino el resultado de una trampa cuidadosamente orquestada. Según sus declaraciones, el surfista ya había sufrido intentos de estafa y situaciones de acoso en años anteriores. Esa información, para ella, arroja luz sobre lo ocurrido la noche de su muerte. Van Dyke fue citado bajo el pretexto de cerrar un acuerdo inmobiliario, lo que Leiva considera un señuelo, sumado al hecho de que no realizó transacciones bancarias significativas ese día.

La comunidad de Puerto Viejo está conmocionada por el crimen, que contrasta con años de tranquilidad en la zona. La viuda enfatiza que su esposo no tenía conflictos con nadie y mantenía en privado los detalles de su economía, lo que refuerza su teoría de que el objetivo del ataque era su vida y no sus pertenencias. La familia, incluido su hijo Jacob, de siete años, enfrenta una pérdida devastadora, siendo este último un “clon” de su padre, lo que profundiza aún más el dolor por su ausencia.