El rey Mohamed VI de Marruecos advirtió este viernes que la relación con España constituye una “elección soberana” de Rabat y que, por ese motivo, no puede quedar condicionada por “amenazas” ni “chantajes”. En su discurso por la apertura de la nueva legislatura, también cuestionó el uso político de los hechos ocurridos en Ceuta durante julio y criticó el retraso en la repatriación de menores.

El monarca se refirió por primera vez en público a la crisis del verano pasado, cuando más de 80.000 migrantes ingresaron desde Marruecos a Ceuta. Aunque no mencionó expresamente a la ciudad autónoma, sus declaraciones se produjeron pocos días antes de la visita que los Reyes realizarán allí, prevista para el próximo 13 de octubre.

En línea con un comunicado difundido semanas atrás por el Ministerio de Exteriores marroquí y con las declaraciones de su titular, Naser Burita, Mohamed VI denunció las “declaraciones irresponsables de ciertos medios políticos y mediáticos” y la “instrumentalización flagrante de la situación”. Tanto el comunicado como las intervenciones del canciller habían señalado al Partido Popular por su postura frente a la crisis en Ceuta y al papel desempeñado por Marruecos.

El rey sostuvo que el vínculo con España es además “un compromiso voluntario” y remarcó que no puede ser objeto de “ninguna presión o amenaza, ni de ningún chantaje” desde el otro lado del estrecho de Gibraltar. Sus palabras se conocieron durante el discurso pronunciado tras las elecciones celebradas el pasado 23 de septiembre, en el inicio de una nueva etapa parlamentaria en Marruecos.