El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, aseguró en una reciente entrevista que el país no se verá involucrado en una guerra prolongada en Irán, a diferencia de los conflictos en Afganistán e Irak. Según Vance, la administración de Donald Trump establecerá objetivos claros para sus operaciones militares en la región, evitando así que Estados Unidos se embarque en una intervención sin un desenlace definido.
Estas declaraciones surgen tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado sábado, que resultó en más de quinientos fallecidos, incluyendo al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. La Media Luna Roja Iraní reportó al menos quinientas cincuenta muertes y el impacto de los bombardeos en más de cien ciudades del país.
Vance subrayó que cualquier intervención militar futura dependerá de metas específicas y no se repetirá el patrón de las guerras anteriores, que carecieron de un plan claro. En este sentido, se mencionó que uno de los objetivos primordiales es asegurar que Irán no disponga de armas nucleares. Por su parte, Trump afirmó que la actual Operación Furia Épica podría extenderse entre cuatro y cinco semanas, aunque la logística estadounidense permite mantenerla por más tiempo si es necesario.



