Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos rechazó la solicitud del Departamento de Justicia para avanzar con la reforma del voto por correo impulsada por Donald Trump antes de las elecciones legislativas de noviembre. Con esta decisión, continúa vigente la orden de un juez de Boston que declaró ilegales las políticas establecidas por el presidente.
El panel, integrado por tres jueces, resolvió no suspender el fallo de primera instancia. Esa decisión impide que las agencias federales apliquen de inmediato la orden ejecutiva de Trump en una veintena de estados y en el Distrito de Columbia.
El fallo se suma a otras impugnaciones judiciales todavía pendientes contra las directivas presidenciales. Entre ellas figura una demanda presentada por el Comité Nacional Demócrata y por los líderes del partido en el Congreso.
En presentaciones anteriores ante la Justicia, el Departamento de Justicia señaló que podría llevar la disputa al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Aunque la orden del juez de Boston no tiene alcance nacional, representa un obstáculo significativo para la implementación de la medida ejecutiva, que Trump viene cuestionando desde hace años con acusaciones sin pruebas sobre un supuesto beneficio ilegal del voto por correo para sus rivales demócratas.
Las disputas judiciales se producen antes de las elecciones de noviembre, en las que los republicanos buscarán conservar sus estrechos márgenes de control en ambas cámaras del Congreso. Mientras tanto, los distintos sectores políticos intentan obtener ventajas en los litigios vinculados con las normas electorales.



