Una investigación internacional liderada por las universidades de Córdoba (UCO) y Pisa reconstruyó aspectos de la vida cotidiana de una comunidad que habitó Italia hace 2.700 años. El trabajo se realizó a partir de los rastros químicos de la alimentación conservados en restos humanos de la necrópolis de Novilara, una de las principales áreas funerarias de la cultura picena.

El estudio combinó análisis bioarqueológicos y multi-isotópicos para examinar los isótopos estables del carbono, el nitrógeno y el azufre. Estas señales quedan registradas en huesos, dientes, pelo y uñas, y pueden conservarse durante miles de años. Su análisis permite aproximarse a la dieta, la movilidad de las personas y las características del entorno en el que vivieron.

La investigación también aportó información sobre patrones de comportamiento de la comunidad, entre ellos las diferencias vinculadas al género y el papel del simbolismo funerario en la representación del estatus social. La cultura picena fue una sociedad prerromana del centro de Italia, contemporánea de las sociedades tartésicas de la península ibérica.

“Durante su formación, los huesos y los dientes incorporan la composición isotópica de los alimentos y el agua consumidos. Como resultado, su análisis puede aportar información sobre la dieta, la movilidad y el entorno en el que vivieron las personas”, explicó Zita Laffranchi, investigadora del Área de Prehistoria de la UCO.