Casa de México abrió en Madrid la novena edición de su tradicional altar del Día de Muertos, una instalación dedicada al compositor mexicano Agustín Lara e inspirada en un cementerio de las montañas de Michoacán. La propuesta podrá visitarse hasta el 8 de noviembre, con acceso gratuito, en la sede ubicada en el número 20 de la calle Alberto Aguilera.

Velas, flores de cempasúchil, mariposas monarca y un piano integran la escena, que recrea el encuentro simbólico entre los vivos y los muertos. Lara (1897-1970), conocido como el “Flaco de Oro”, ocupa el centro de la ofrenda junto a su instrumento, en una representación de la noche en la que las familias se reúnen para recordar a sus seres queridos fallecidos.

El legado musical del compositor funciona como un vínculo entre la memoria y los lazos culturales y afectivos a ambos lados del Atlántico. La instalación también apela a distintos sentidos a través de la luz de las velas, el aroma del incienso y el copal, los alimentos y la música, elementos asociados con el encuentro simbólico con las almas de los difuntos.

Las mariposas monarca tienen un significado particular en esta tradición. En Michoacán, su llegada a los bosques entre finales de octubre y comienzos de noviembre coincide con las celebraciones del Día de Muertos. Entre las comunidades purépechas y mazahuas, se considera tradicionalmente que estos insectos representan las almas de las personas fallecidas o anuncian su regreso.

Además del altar de Casa de México, habrá otras tres instalaciones en Madrid: una en CentroCentro, otra en Matadero y la tercera en Daoíz y Velarde.