Uber ha puesto en el centro de su estrategia de movilidad urbana la expansión de cargadores y vehículos eléctricos. La compañía se dedica a fomentar la instalación de estaciones de carga en diferentes áreas urbanas de Estados Unidos y Europa, priorizando aquellos barrios donde vive la mayoría de sus conductores que utilizan estos automóviles eléctricos.
Este enfoque busca maximizar la rentabilidad y reducir el tiempo de retorno de inversión para las empresas encargadas de la instalación, combinando así el desarrollo de infraestructura con un atractivo económico para el sector. Según informes, el plan de Uber incluye una garantía de uso mínimo para los cargadores en zonas donde habitan o transitan frecuentemente sus conductores, lo que permite a los operadores prever ingresos constantes.
A pesar de los cambios regulatorios que han limitado beneficios como el crédito fiscal de 7.500 dólares para la compra de vehículos eléctricos, la red de cargadores en Estados Unidos creció un 30% en el último año, alcanzando las 70.000 estaciones de carga, según datos de una firma de análisis especializada. Este crecimiento es impulsado en gran medida por la demanda de conductores de aplicaciones de transporte, quienes dependen de cargadores públicos, especialmente los de carga rápida, que permiten recargar las baterías en aproximadamente media hora. La compañía espera facilitar la construcción de 1.000 nuevos cargadores, contribuyendo así a la reducción de emisiones y costos operativos a largo plazo.



