El presidente de Estados Unidos expresó su profunda insatisfacción tras el reciente fallo de la Corte Suprema, que invalidó los aranceles generales que había implementado desde su regreso al poder. En declaraciones a la prensa, Trump manifestó estar "profundamente decepcionado" con la decisión del alto tribunal, que se pronunció en contra de sus medidas comerciales.

Durante esta controversia, el mandatario anunció su intención de firmar una orden ejecutiva que establecería un arancel global del 10%. Este nuevo gravamen se basaría en la Sección 122 de la ley de comercio de 1974, que le otorga la facultad de imponer restricciones temporales a las importaciones de hasta un 15%. Trump aseguró que existen "excelentes alternativas" para enfrentar la situación actual.

La Corte Suprema, con una mayoría conservadora de seis votos contra tres, determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977, utilizada por Trump para justificar sus aranceles, no le concede al presidente la autoridad para imponer tales medidas. En respuesta, el exmandatario no escatimó en críticas hacia los jueces, insinuando que estaban influenciados por intereses externos y expresando su "vergüenza" hacia ellos por, a su juicio, no actuar en beneficio del país.