El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su descontento con la decisión del Tribunal Supremo, que determinó que no tiene la autoridad para imponer aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Durante una conferencia de prensa en Washington, Trump calificó la sentencia de "profundamente decepcionante" y arremetió contra los jueces que apoyaron la resolución, a quienes catalogó de "antipatriotas".
El Tribunal, con una mayoría conservadora, emitió un fallo de 6 a 3 en contra de la postura de la Casa Blanca, que argumentaba que los aranceles establecidos en abril del año pasado eran legales bajo la IEEPA. Trump no dudó en criticar a los magistrados, afirmando que son una "desgracia" para el país y sugiriendo que han cedido a la influencia de "demócratas radicales" y "intereses extranjeros". A pesar del revés, el presidente se mostró satisfecho con los tres jueces que se alinearon con sus argumentos.
En respuesta a esta situación, Trump anunció su intención de firmar una orden ejecutiva que impondrá un arancel global del 10% en los próximos días, aunque estos nuevos gravámenes solo podrán aplicarse de manera temporal, por un máximo de 150 días, a menos que se obtenga una prórroga del Congreso. Además, el mandatario indicó que se llevarán a cabo investigaciones sobre prácticas comerciales injustas de empresas y gobiernos extranjeros, con miras a establecer aranceles de manera permanente. Este fallo del Supremo podría dar inicio a una serie de litigios que afecten a muchas empresas que enfrentan el aumento en los costos de importación.
La decisión del Tribunal Supremo representa un duro golpe para la administración Trump, que hasta ahora había tratado de justificar su capacidad para imponer aranceles en base a la IEEPA. Con la posibilidad de que el gobierno federal se enfrente a prolongadas batallas legales en los próximos años, el panorama comercial de Estados Unidos se muestra más incierto que nunca.



