Durante un acto en el puerto de Corpus Christi, Texas, el expresidente Donald Trump mostró una gorra con la inscripción "Golfo de América" y se dirigió a sus seguidores para celebrar la reciente modificación del nombre del golfo. Este cambio, que se oficializó tras su retorno a la presidencia, responde a la afirmación de Trump de que Estados Unidos posee el 92% de la costa de esta región: "Hicimos tantas cosas, que no quiero considerarlo un simple detalle, aunque es muy significativo. Dije: 'Deberíamos cambiar el nombre, tenemos el 92% de la costa'."
Sin embargo, la decisión no fue bien recibida por el gobierno mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su desacuerdo, calificando la nueva denominación como una modificación de un nombre histórico de reconocimiento internacional. Asimismo, en una declaración anterior, Sheinbaum criticó a Google por actualizar su plataforma con el nuevo nombre, argumentando que esto alteraba la denominación de la plataforma continental de México y Cuba, que no debería estar sujeta al decreto de Trump.
La mandataria mexicana dejó en claro que, de no obtener una respuesta favorable de Google, su administración consideraría emprender acciones legales. "Lo que pedimos es que se respete la nomenclatura de acuerdo a la soberanía de cada país. Google debe reconocer el Golfo de América en la parte que corresponde a Estados Unidos y el Golfo de México en la parte que le pertenece a México y Cuba", afirmó Sheinbaum, reafirmando su postura en defensa del nombre histórico del golfo.



