El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que se producirá una reducción significativa en la tasa de autismo y volvió a relacionar esa condición con las vacunas, pese a que las autoridades médicas descartan de manera reiterada que exista un vínculo entre ambas cuestiones.

Durante un acto público en la Casa Blanca, Trump describió al autismo como una “epidemia” y sostuvo: “Vais a ser testigos de una gran diferencia en la tasa de autismo, que es como una epidemia”. La declaración no estuvo acompañada por datos que respaldaran esa relación.

Además, el mandatario recomendó a las familias que modifiquen la manera en que se administran las vacunas a los menores. En particular, planteó que las dosis se reduzcan y se distribuyan en aplicaciones más pequeñas, en lugar de aplicarlas en una sola vez. Según explicó, los padres deberían pedir a los médicos “cinco dosis pequeñas en lugar de una grande”, con el argumento de que esa modalidad serviría para prevenir el autismo.

La postura expresada por Trump contradice la evidencia médica citada en el material. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos sostienen que, hasta la fecha, los estudios continúan demostrando que las vacunas no están relacionadas con el autismo. El organismo mantiene así una posición contraria a la asociación planteada por el presidente estadounidense.