El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, anunció la suspensión de bombardeos hacia naciones vecinas, pidiendo disculpas por la escalada de conflictos, que se ha intensificado tras la eliminación de altos mandos de seguridad iraníes en recientes operaciones de Estados Unidos e Israel. Según Pezeshkian, esta decisión responde a la presión militar ejercida por estos ataques, aunque reafirmó que Teherán se reserva el derecho de reacción ante futuras agresiones desde esos países.

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo que Irán se ha comprometido a no volver a atacar a sus vecinos, interpretando este cambio como una especie de rendición. En su cuenta oficial de Truth Social, Trump destacó la efectividad de la ofensiva conjunta estadounidense-israelí, que ha sido, según él, “implacable” en los últimos días. El mandatario afirmó que la situación actual de Irán refleja un debilitamiento sin precedentes, asegurando que el país ha reconocido su derrota ante sus vecinos.

A pesar del anuncio de desescalada, la Guardia Revolucionaria iraní continúa llevando a cabo ataques en diferentes frentes. Recientemente, se reportaron acciones contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, así como ataques a fuerzas kurdoiraníes en Irak y una ofensiva directa contra la base militar de Al Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos, donde están presentes tropas estadounidenses y francesas. Trump, en sus declaraciones, insinuó que Estados Unidos está considerando elevar la intensidad de sus operaciones militares en Irán, advirtiendo que el país podría enfrentar un “golpe muy duro” que podría significar una devastación significativa en la región.