Un potente sistema de tormenta de nieve golpeó el noreste de Estados Unidos el lunes, abarcando desde Maryland hasta Maine. Esta inclemencia obligó a millones de ciudadanos a permanecer en sus hogares debido a los intensos vientos y las alertas de ventisca emitidas por las autoridades.

Considerada la más severa en diez años, la tormenta dejó acumulaciones de nieve que superaron los 60 centímetros en diversas áreas metropolitanas, estableciendo nuevos récords locales y afectando gravemente la circulación. La ONU tuvo que posponer una reunión del Consejo de Seguridad debido a las extremas condiciones climáticas que se registraron en la región.

El Servicio Meteorológico Nacional describió el fenómeno como un “ciclón bomba/nor’easter” que afecta a la costa noreste. Este tipo de tormenta se caracteriza por una rápida disminución de la presión en un corto período de tiempo, lo que ocurre comúnmente durante el otoño y el invierno cuando el aire frío del Ártico colisiona con masas de aire más cálido. La nevada, densa y húmeda, se produjo en condiciones climáticas específicas, y los expertos advierten sobre un posible nuevo sistema de tormenta que podría llegar a la región a finales de esta semana.