En junio de 1954, la tranquilidad de un pequeño rincón de Centroamérica se vio sorprendida por la llegada de un equipo de filmación de Hollywood. La película "The Black Pirate" (Los Piratas Negros) no solo atrajo a importantes figuras del cine internacional, sino que también buscó exhibir la "belleza salvaje" de El Salvador al mundo entero. Esta ambiciosa producción fue dirigida por Allen H. Miner y representó una coproducción entre empresarios de Estados Unidos, México y El Salvador, enmarcada dentro de una estrategia del gobierno de Óscar Osorio para impulsar el turismo y colocar al país en el panorama cinematográfico global.

La historia de la película se basa en la novela "El Torbellino" de Johnston McCulley, creador del famoso Zorro, y sigue las peripecias de un grupo de piratas en busca de un tesoro escondido. El rodaje tuvo lugar en la pintoresca localidad de Panchimalco, donde se recreó una parroquia monumental que se convirtió en el centro de la trama. La llegada del elenco, liderado por Anthony Dexter, acompañado de la actriz ítalo-mexicana Martha Roth y el célebre Lon Chaney Jr., generó una mezcla de asombro y emoción entre los residentes, quienes presenciaron un evento sin precedentes.

La producción se esforzó por mantener la veracidad histórica de la época. Para evitar anacronismos, se retiraron postes eléctricos en Panchimalco, y un convento local se convirtió temporalmente en una cantina bulliciosa, lo que alimentó numerosas leyendas entre los habitantes. Además, la riqueza geográfica de El Salvador fue aprovechada para filmar diversas escenas, incluyendo las aguas del Lago de Ilopango y las formaciones rocosas de La Puerta del Diablo, que añadieron dramatismo a la narrativa. La participación de la comunidad local como extras, debido a limitaciones presupuestarias, resultó en un retrato auténtico de la vida en los años 50, donde los pobladores actuaron de manera espontánea y sin experiencia previa, contribuyendo a que la película fuera un valioso registro etnográfico de la época.