Recientemente, se han intensificado las tensiones entre el hijo del último sha de Irán, quien vive en el exilio, y una coalición de grupos kurdos disidentes. Estas confrontaciones han puesto de manifiesto las divisiones internas dentro de la oposición iraní, en un contexto marcado por las protestas masivas contra el régimen, la represión violenta y el temor a una posible guerra si las negociaciones nucleares con Estados Unidos no prosperan.
El pasado domingo, cinco agrupaciones kurdas anunciaron la creación de la Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní, con el fin de luchar por el derrocamiento del régimen islámico y abogar por el derecho a la autodeterminación del pueblo kurdo. En su declaración, la coalición enfatizó la necesidad de establecer una entidad nacional democrática que represente la voluntad del pueblo kurdo en el Kurdistán iraní.
Ante este anuncio, el príncipe heredero Reza Pahlavi, quien lleva casi medio siglo en el exilio, rechazó la iniciativa kurda. Pahlavi, que busca posicionarse para un posible regreso a Irán, acusó a los grupos kurdos de amenazar la unidad territorial del país. En respuesta, la coalición kurda descalificó sus comentarios como “histéricos y odiosos”, recordando el historial de represión de la dinastía Pahlavi hacia las comunidades étnicas dentro de Irán. Este conflicto evidencia las complejidades de la oposición iraní, que, a pesar de un objetivo común, enfrenta profundas diferencias ideológicas y políticas.



