Mérida, 20 de febrero - La situación política en Extremadura se mantiene incierta tras dos meses de un Ejecutivo en funciones. La población espera respuestas sobre la gobernabilidad de la región, mientras que tanto el Partido Popular (PP) como Vox transitan por un complicado camino hacia un acuerdo, utilizando pequeñas linternas que apenas alumbran su futuro político.
Desde las elecciones del 21 de diciembre, donde el PP no logró la mayoría absoluta y Vox emergió con fuerza, el tiempo ha pasado sin avances significativos. El próximo 3 de marzo se perfila como una fecha crucial, ya que será el primer debate de investidura de María Guardiola, la candidata popular. Sin embargo, la falta de apoyo de Vox podría dejar a Guardiola en funciones por un tiempo indefinido, dado que el PSOE ha manifestado que no se abstendrá y las posibilidades de un segundo intento dependen de Vox.
Las relaciones entre ambas formaciones están marcadas por la desconfianza y los reproches constantes. Aunque las conversaciones son escasas, los intercambios en redes sociales y declaraciones públicas han sido intensos. Abel Bautista, secretario general del PP en Extremadura, ha criticado duramente a Vox, mientras que la presidenta en funciones, Guardiola, sostiene que un acuerdo es posible, siempre que haya voluntad. Desde Vox, su líder en la región ha respondido acusando a Guardiola de soberbia y de incumplir acuerdos previos. La situación sigue siendo tensa y las negociaciones parecen estar más lejos que nunca.



