La historia del colectivo LGTBI+ en España durante la dictadura franquista está marcada por la violencia y la represión sistemática. Tras la Guerra Civil y la consolidación del régimen de Franco, los homosexuales se convirtieron en blancos de una persecución que los consideraba enemigos de la moral nacionalcatólica. En este contexto, el artículo 431 del Código Penal franquista tipificaba la homosexualidad como un “escándalo público”, reviviendo disposiciones previas que habían sido abolidas durante la Segunda República.
El 15 de julio de 1954, una reforma a la Ley de Vagos y Maleantes introdujo la homosexualidad como un “estado peligroso”, equiparando a los homosexuales con otros grupos marginados como proxenetas y mendigos. Esta modificación estableció que debían ser recluidos en “Colonias Agrícolas”, y en el caso de los homosexuales, en “Instituciones especiales”, apartados de otros internos. Así, nació la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en la isla de Fuerteventura, que operó entre 1954 y 1966, albergando a más de un centenar de reclusos obligados a trabajar en condiciones inhumanas.
Los prisioneros eran sometidos a trabajos forzados en un entorno desolador, donde dormían en pabellones insalubres y enfrentaban jornadas laborales agotadoras. La Colonia tenía como objetivo transformar tierras infértiles a través del esfuerzo de estos hombres, pero las condiciones eran brutales y la vigilancia constante. Tefía ha sido reconocida como el primer Lugar de Memoria en España dedicado al colectivo LGTBI+, evidenciando la opresión sufrida y simbolizando la lucha por el reconocimiento y la memoria de quienes padecieron la violencia del régimen franquista.



