Desde el 15 de diciembre, los tasadores hipotecarios han iniciado una huelga en demanda de mejoras en sus condiciones laborales. En un contexto donde las entidades bancarias reportan beneficios récord, Francisco Riaza, presidente de la Asociación Española de Tasadores Inmobiliarios, ha puesto de relieve las dificultades que enfrentan los profesionales del sector. Los trabajadores, en su mayoría autónomos, se ven forzados a operar con ingresos por debajo del salario mínimo y sufren de un aumento constante en la carga laboral, además de lidiar con una competencia desleal entre las distintas sociedades de tasación.
Riaza explica que el trabajo de un tasador hipotecario va más allá de simplemente determinar el valor de una propiedad. Este profesional debe verificar múltiples aspectos relacionados con la legalidad y la situación del inmueble, como la correspondencia entre el título de propiedad y la realidad del bien, así como el estado urbanístico y constructivo del mismo. Por ende, su labor incluye una serie de comprobaciones que son fundamentales para garantizar la transparencia y la seguridad en las transacciones inmobiliarias.
El proceso de tasación comienza con un encargo, ya sea del cliente o del banco, y se realiza a través de sociedades de tasación homologadas. Los tasadores, que deben contar con títulos profesionales, se encargan de recopilar la documentación necesaria y visitar la propiedad para realizar un análisis exhaustivo. A pesar de las críticas que reciben en relación a los precios del mercado, Riaza aclara que su función es reflejar la realidad del mismo, lo que implica que no son responsables del aumento de los costos de las viviendas.



