Nasir Faiq, representante de los talibanes ante la ONU, ha presentado una queja formal en relación con los ataques aéreos recientes de Pakistán en territorio afgano. Faiq solicitó una investigación internacional tras informar que tales bombardeos resultaron en la muerte de más de diez civiles, entre los que se encontraban mujeres y niños. En su intervención ante el Consejo de Seguridad, exigió el cese inmediato de las operaciones militares y una evaluación imparcial de los incidentes en la frontera.

Las autoridades talibanes, que asumieron el poder en 2021, formalizaron su reclamo por escrito al máximo órgano de seguridad internacional. Faiq condenó la agresión y destacó la “trágica pérdida de vidas civiles”. En su mensaje, el diplomático reclamó que se respete la soberanía afgana y que se garantice la observancia del Derecho Internacional. La queja se produce en un contexto de tensiones crecientes entre Kabul e Islamabad, donde las acusaciones sobre incursiones transfronterizas son comunes.

El pasado domingo, los talibanes acusaron a las fuerzas armadas paquistaníes de causar la muerte de 17 civiles en estos ataques, mientras que Pakistán justificó sus acciones como represalias a atentados suicidas ocurridos en su territorio. Islamabad sostiene que sus operaciones están dirigidas contra campamentos de milicianos del grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y del Estado Islámico, acusaciones que han sido rechazadas por Kabul y Nueva Delhi. La frontera entre ambos países ha sido históricamente una zona conflictiva, marcada por la actividad de diversas organizaciones armadas y un clima de inseguridad persistente.