Las personas diagnosticadas con hipertensión deben considerar la utilización de sustitutos de sal para cuidar su salud cardiovascular y gestionar adecuadamente sus niveles de presión arterial.
Según la Dra. Amil López Viéitez, especialista en nutrición y directora del Centro de Nutrición Dieta Coherente, el consumo elevado de sodio se relaciona con un aumento en el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y problemas renales. La sal de mesa, compuesta principalmente por cloruro de sodio, es un elemento esencial para la regulación del agua en las células y el correcto funcionamiento de músculos y nervios, pero su ingesta excesiva puede ser perjudicial.
La especialista enfatiza que el límite recomendado de sodio es de 1.500 miligramos diarios, sin exceder los 2.300 miligramos. Esto equivale, aproximadamente, a una cucharadita de café de sal al día. La reducción gradual de sal en la alimentación es clave para quienes padecen hipertensión. La Dra. López Viéitez sugiere educar el paladar, disminuyendo la sal en las comidas y optando por alimentos con bajo contenido de sodio, adaptando así el gusto hacia sabores menos salados, lo cual ayuda a controlar la presión arterial.



