La Federación SOS Racismo cuestionó la estrategia europea de externalizar el control fronterizo y delegar en terceros países la gestión de los flujos migratorios, a raíz de lo ocurrido en Ceuta. La organización también denunció que las personas migrantes sean utilizadas como una herramienta de negociación para abordar otras cuestiones entre Estados.

Según SOS Racismo, la entrada de decenas de miles de personas desde Marruecos a Ceuta en los últimos días expuso las limitaciones de las políticas europeas. Para la entidad, esas medidas “funcionan en el papel”, pero en la práctica dependen de países externos y de acuerdos destinados a frenar los movimientos migratorios.

“Nos condena a que cuando este tercer país que se encarga de bloquear la frontera abre la mano, pues nos encontramos con episodios como estos”, lamentó Mikel Araguás, coordinador de proyectos de la Federación SOS Racismo. El dirigente sostuvo que, más allá del Pacto Europeo y de una eventual nueva directiva de deportación, las políticas seguirán condicionadas por esos países y por el peso que la Unión Europea les otorgue.

Araguás también advirtió sobre los recursos y beneficios que la Unión Europea ofrece a esos Estados. “En la práctica se acaba convirtiendo en este juego en el que las personas migrantes y racializadas son un instrumento para negociar otro tipo de cuestiones”, afirmó.