En la madrugada del 22 de febrero, un joven de 19 años fue víctima de un secuestro en un local de comida rápida en el sur de Aviñón, Francia. El incidente tuvo lugar mientras el chico esperaba su pedido en un McDonald’s de La Cristole, acompañado por dos amigas. Un grupo de hombres armados con kalashnikov lo interceptó, obligándolo a abordar un vehículo en cuestión de segundos.
La División de Criminalidad Organizada y Especializada (DCOS) se hizo cargo de la investigación, que ha revelado que los delincuentes habrían cometido un error al seleccionar a su víctima. A pesar de haber sido agredido y despojado de sus pertenencias, el joven logró escapar y se refugió en una vivienda de Pujaut, un pueblo cercano, donde fue encontrado posteriormente. La policía ha confirmado que su vida no corre peligro.
Este suceso se inscribe en un contexto preocupante, dado el aumento de los secuestros en Francia, muchos de los cuales están vinculados al mundo de las criptomonedas. En los últimos meses, incidentes similares han ocurrido en Francia, Bélgica y España, con individuos relacionados con el sector como principales objetivos. Uno de los casos más alarmantes fue el secuestro de David Balland, un empresario del sector, que sufrió una brutalidad extrema a manos de sus captores. La situación ha llevado a las autoridades a redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad de aquellos implicados en el ámbito cripto, quienes se enfrentan a un creciente riesgo de violencia.
La intervención de las fuerzas de seguridad fue posible gracias a la denuncia presentada por la familia del joven secuestrado, lo que ha permitido a la Fiscalía investigar más a fondo los lazos entre este tipo de delitos y el sector de las criptomonedas. Las amenazas previas recibidas por el padre de un reciente secuestrado, vinculado al mismo campo, han aumentado la preocupación por la seguridad de aquellos que participan en este mercado.



