En menos de un mes, España se prepara para lo que podría ser el último cambio de horario de verano. En esta ocasión, a las dos de la madrugada, los relojes se adelantarán una hora, marcando las tres. Esta modificación implicará la pérdida de una hora de descanso o trabajo, un ritual que se ha repetido desde la Primera Guerra Mundial con el objetivo de optimizar el uso de la luz natural y disminuir el consumo energético durante el conflicto.

Con el paso del tiempo, muchos países de la Unión Europea reintrodujeron esta práctica en respuesta a la crisis del petróleo, estableciéndose como una norma oficial en 1981. Sin embargo, surge la pregunta de si este cambio sigue siendo necesario en la actualidad, especialmente a medida que se aproxima la fecha de ajuste. La Directiva 2000/84/CE del Parlamento Europeo y del Consejo establece que el cambio horario de 2026 está programado, aunque el debate sobre su viabilidad continúa.

El Real Decreto 236/2002 indica que el horario de verano comenzará el último domingo de marzo y finalizará el último domingo de octubre. Este año, el cambio se realizará el 29 de marzo, y el regreso al horario estándar será el 25 de octubre. A pesar del marco normativo vigente, que contempla cambios indefinidos, la discusión sobre la eliminación de esta práctica sigue latente. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha manifestado su deseo de poner fin a este sistema, argumentando que ya no aporta beneficios en términos de ahorro energético y afecta negativamente la salud de las personas. La decisión final sobre la eliminación del cambio de hora aún está a la espera de una resolución definitiva por parte de la Unión Europea.