Las aerolíneas rusas dieron por concluida el domingo la repatriación de cerca de 4.300 turistas que se encontraban varados en Cuba debido a una crisis energética que ha dejado a la isla sin combustible para la aviación. Este imprevisto ha dificultado la continuidad del turismo en un país donde esta actividad es fundamental para la economía. El último vuelo, operado por la aerolínea Rossía del Grupo Aeroflot, aterrizó en el aeropuerto de Sheremétievo en Moscú a las 17:27, procedente del balneario de Varadero, un destino muy popular entre los viajeros rusos.
Desde el inicio de las operaciones de repatriación el 13 de febrero, un total de nueve vuelos lograron trasladar a turistas rusos desde varios puntos de la isla, incluyendo Varadero, La Habana, Holguín y Cayo Coco. En el mismo día del vuelo final, el aeropuerto moscovita tuvo que limitar sus actividades debido a ataques de drones ucranianos, lo que complicó aún más la logística del operativo. El Ministerio de Transporte de Rusia comunicó que la reanudación de los vuelos comerciales dependerá de la recuperación de los suministros de queroseno en Cuba.
La suspensión de los vuelos desde Rusia hacia Cuba se anunció a principios de febrero, cuando las aerolíneas Rossiya y Nordwind informaron sobre la imposibilidad de abastecerse de combustible en los aeropuertos cubanos más importantes. Esto llevó a Rusia a aconsejar a los operadores turísticos que suspendieran la venta de paquetes a la isla. En este contexto, Canadá también completó la repatriación de aproximadamente 28.000 de sus ciudadanos, tras la suspensión temporal de Air Canada y otras aerolíneas por razones similares. La compleja situación económica de Cuba, marcada por el embargo estadounidense y la caída de sus principales proveedores de petróleo, ha creado un escenario crítico para la infraestructura energética del país, con apagones diarios que afectan gravemente a la población.



